-Para este año espera una menor contribución sobre el IVA y mayor sobre el IRPF y las cotizaciones sociales por la subida de salarios y de las pensiones

MADRID, 02 (SERVIMEDIA)

Un estudio del Banco de España revela que la inflación explicaría 7,3 puntos porcentuales de los 12,3 puntos de incremento de los ingresos públicos entre enero y septiembre de 2022, especialmente en el IVA y el IRPF, mientras que otra parte del incremento se explicaría por «residuos fiscales» que no se deben a la actividad ni a los precios.

Así lo pone de relieve el organismo en un artículo publicado hoy en el que aborda la evolución de los ingresos fiscales tras la pandemia y el impacto de la inflación y los «residuos fiscales».

El Banco de España estudia la evolución de los ingresos por IVA, IRPF, el impuesto sobre Sociedades y las cotizaciones sociales, que supusieron un 82% del total de ingresos impositivos en 2019.

Según estima, el repunte de los precios podría explicar aproximadamente el 46% del incremento de los ingresos públicos tras la pandemia.

Solo en los tres primeros trimestres de 2022, los ingresos públicos crecieron un 13,6% en tasa acumulada de cuatro trimestres y se superó el nivel previo a la pandemia, mientras que el PIB nominal todavía no ha recuperado dicho nivel.

Como consecuencia de estas dinámicas, la recaudación relativa al PIB se ha incrementado marcadamente desde 2019, elevándose en 3,7 puntos porcentuales, desde el 35,2% hasta el 38,9%. Cabe señalar, además, que este acusado incremento de la ratio de ingresos sobre PIB no se ha observado en el promedio de los países de la Unión Europea.

Quizás también te interese:  Economía de la Psicología del Consumidor en la Publicidad en Videojuegos

El elevado dinamismo de los ingresos en España se ha observado en todas las grandes figuras impositivas. Así, desde 2019, el peso de la recaudación por IVA sobre el PIB ha aumentado en un punto; el IRPF, en 1,3 puntos; las cotizaciones sociales, en 0,6 puntos, y el impuesto sobre sociedades, en 0,9 puntos.

En 2022, el impacto de la inflación es particularmente elevado en el IVA, por los aumentos en los precios al consumo, y en el IRPF, por la progresividad en frío. En cuanto al componente no explicado, todas las figuras presentan residuos positivos en los dos últimos años.

El peso de la inflación en el período reciente supera al observado en los años anteriores a la pandemia, en los que aportaba una media de 2,1 puntos (entre 2017 y 2019). No obstante, estos fueron años de incrementos de precios particularmente moderados.

Por su parte, los «residuos fiscales» fueron «muy elevados» en 2021 desde una perspectiva histórica, y también «positivos y significativos» en 2022. Estos residuos explicarían un tercio del crecimiento observado de los ingresos desde 2019, lo cual supone algo más de dos tercios del exceso de crecimiento de los ingresos por encima del PIB. Esto es, 2,6 puntos de los 3,7 puntos de aumento de la ratio de ingresos sobre PIB.

En el conjunto de los dos últimos años (2021-2022), y «con todas las cautelas inherentes a este tipo de análisis», las bases macroeconómicas más las medidas fiscales podrían explicar dos tercios (66%) de la fuerte recuperación de los ingresos públicos con posterioridad a la pandemia. El resto (34%) se debería al componente no explicado o residuo. Del crecimiento explicado, aproximadamente un 70% respondería al componente nominal de las bases tributarias, y un 30%, a la recuperación de la actividad económica real.

Quizás también te interese:  Todo lo que necesitas saber sobre la residencia fiscal en Pakistán: requisitos, beneficios y consideraciones clave

De cara a este año, cabe esperar una menor contribución de la inflación sobre el IVA como consecuencia de la desaceleración esperada en los precios. Sin embargo, es probable que el impacto sobre el IRPF y las cotizaciones sociales se incremente en la medida en que se produzca una cierta aceleración del crecimiento de los salarios y como resultado de la indexación de las pensiones con la inflación del año precedente.

Por otra parte, el organismo incide en que la inflación no solo afecta a los ingresos públicos, sino también a los gastos. Este efecto en los gastos se distribuye también a lo largo del tiempo y depende, por ejemplo, de la existencia de mecanismos de indiciación automática.