– Sobre todo en países pobres de los trópicos, según un estudio

MADRID, 19 (SERVIMEDIA)

El Niño, fenómeno climático que presumiblemente se desarrollará en los próximos meses con su consiguiente efecto de calentamiento del planeta, podría frenar la economía mundial hasta en tres billones de dólares (unos 2,8 billones de euros) hasta 2029.

Esa es la estimación que dos investigadores de la universidad Darmouth College (Estados Unidos) en un estudio publicado en la revista ‘Science’. Se trata de uno de los primeros trabajos en evaluar los costes a largo plazo de El Niño.

El patrón climático El Niño-Oscilación Sur (ENOS) es un fenómeno natural que se produce por la interacción entre el océano y la atmósfera en las zonas oriental y central del Pacífico ecuatorial, lo que cambia los patrones climáticos extremos en todo el mundo, especialmente en las regiones tropicales de África, Asia, Oceanía y América Latina, que son particularmente vulnerables a los peligros naturales.

Su fase de calentamiento se conoce como El Niño, que suele desencadenar lluvias abundantes en unas zonas, con las consiguientes inundaciones y sequías prolongadas con pérdidas de cultivos, y el aumento de enfermedades y muertes de personas y animales en otras. Tras cada episodio de El Niño suele llegar uno de La Niña, que es la fase fría, aunque no siempre es así.

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), hay un 60% de probabilidades de que comience un nuevo episodio de El Niño entre mayo y julio, lo que aumenta a un 70% entre junio y agosto, y al 80% entre julio y septiembre.

Esta agencia de la ONU prevé que las temperaturas mundiales alcancen con bastante probabilidad «niveles sin precedentes» y lleguen a «límites desconocidos» en los próximos cinco años, impulsadas por los gases de efecto invernadero que retienen el calor y el fenómeno natural de El Niño.

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Así, hay un 66% de probabilidades de que la temperatura media mundial anual en superficie supere transitoriamente en más de 1,5 grados los niveles preindustriales durante al menos uno de los próximos cinco años, con lo que se superaría el límite de calentamiento global recogido en el Acuerdo de París.

COSTE «PERSISTENTE»

El Niño desencadena cambios climáticos de gran alcance que pueden desencadenar inundaciones devastadoras, sequías que arrasan cultivos, la caída en picado de poblaciones de peces y un aumento de las enfermedades tropicales.

Su coste financiero puede persistir durante varios años. Christopher Callahan y Justin Mankin, del Darmouth College, estuvieron dos años examinando la actividad económica global en las décadas posteriores a los episodios de El Niño de 1982-83 y 1997-98 y encontraron una «firma persistente» de crecimiento económico lento más de cinco años después.

Así, la economía mundial perdió 4,1 billones de dólares (3,8 billones de euros) y 5,7 billones de dólares (5,3 billones de euros) cinco años después de los episodios de 1982-83 y 1997-98, y la mayor parte corrió a cargo de las naciones más pobres del mundo en los trópicos.

Los investigadores proyectan que las pérdidas económicas globales para este siglo ascenderán a 84 billones de dólares (77,9 billones de euros) a medida que el cambio climático amplifique potencialmente la frecuencia y la fuerza de El Niño, incluso si se cumplen las promesas actuales de los líderes mundiales para reducir las emisiones de carbono.

Además, pronostican que el nuevo episodio de El Niño que se formará este año podría frenar la economía mundial hasta en tres billones de dólares (2,8 billones de euros) hasta 2029.

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«Podemos decir con certeza que las sociedades y las economías no se limitan a recibir un golpe y recuperarse», apunta Callahan, quien agrega que El Niño podría provocar una recesión económica de hasta 14 años.

DESIGUALDADES

El cambio climático suele enfocarse en el aumento de la temperatura media del planeta, pero, según Mankin, «si se está estimando los costes del calentamiento global sin considerar El Niño, entonces se está subestimando drásticamente los costes del calentamiento global».

«Nuestro bienestar se ve afectado por nuestra economía global y nuestra economía global está ligada al clima», apunta Mankin, que añade: «Cuando se pregunta lo costoso que es el cambio climático, puede comenzar preguntándose lo costosa que es la variación del clima».

Callahan y Mankin señalan que los eventos de 1982-83 y 1997-98 causaron que el PIB de Estados Unidos fuera aproximadamente un 3% más bajo en 1988 y 2003 de lo que habría sido sin El Niño, pero el de naciones tropicales costeras como Perú e Indonesia fue inferior en más de un 10%.

«El Niño amplifica las desigualdades más amplias en el cambio climático, impactando desproporcionadamente a los menos resistentes y preparados entre nosotros», apostilla Mankin.

Se prevé que El Niño de 2023 llegue en un momento en que las temperaturas de la superficie del mar estén en su punto más alto. El último gran El Niño ocurrió en 2016 e hizo de ese año el más caluroso en la historia registrada del planeta.