MADRID, 08 (SERVIMEDIA)

El Banco de España espera que «el endurecimiento generalizado a escala global de las condiciones financieras limite el vigor de las exportaciones españolas, al menos a través del canal del tipo de cambio», al tiempo que avisa de que las exportaciones de bienes se han debilitado durante el primer semestre de 2023, «lastradas por la desaceleración de los mercados de exportación».

Así lo pone de relieve el Banco de España en un artículo publicado este martes, en el que se recoge que «las exportaciones de bienes en España crecieron en 2022 menos de lo que se derivaría de la evolución de la demanda final y de la competitividad-precio en términos agregados».

A su juicio, ha impactado de forma negativa, en líneas generales, la guerra en Ucrania, el alza del precio de la energía que se vivió en 2022 y los cuellos de botella como consecuencia del aumento de la demanda tras las restricciones de la pandemia de covid-19.

No obstante, precisan que «estos factores desfavorables se amortiguaron gracias al notable repunte de las exportaciones de productos energéticos, debido, en parte, a las ventajas comparativas de España en términos de infraestructuras y de ubicación geográfica para erigirse como proveedor alternativo de los países de la UE más dependientes del suministro de Rusia, sobre todo de gas natural».

Asimismo, el texto apunta que también contribuyó positivamente la pujanza de las exportaciones de medicamentos, impulsadas por una mayor demanda de estos productos desde la pandemia y por las estrategias de búsqueda de la seguridad de abastecimiento adoptadas por los productores. «Con todo, en el primer semestre de 2023, las exportaciones de bienes se han debilitado, lastradas por la desaceleración de los mercados de exportación», advierte el artículo.

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ELEVADA INCERTIDUMBRE

En opinión de estos economistas, las perspectivas de futuro sobre la evolución de las exportaciones «están rodeadas de una elevada incertidumbre, asociada, principalmente, a la evolución de las tensiones geopolíticas y a su impacto sobre los mercados de materias primas, tanto energéticas como no energéticas».

«La relajación de las tensiones en los mercados de la energía desde finales del verano de 2022 y la resolución gradual de los cuellos de botella deberían permitir que se prolongue la etapa reciente de mayor dinamismo. No obstante, cabe esperar que el endurecimiento generalizado a escala global de las condiciones financieras limite el vigor de las exportaciones españolas, al menos a través del canal del tipo de cambio, que constituye uno a través de los cuales opera la transmisión de la política monetaria», añade el organismo dirigido por Pablo Hernández de Cos.

ENERGÍA

A más largo plazo, el Banco de España espera que la evolución de los mercados de la energía, en particular en un contexto de transición energética asociada a la lucha contra el cambio climático, tenga consecuencias sobre la evolución de las exportaciones españolas. Por un lado, estos expertos creen que resulta probable que el gas siga siendo más caro en la UE y España que en otras áreas como Estados Unidos.

«Esta situación podría derivar en un impacto negativo sobre la capacidad competitiva de las industrias más intensivas en energía de la UE, incluida España. Además, los costes de estas ramas pueden verse acrecentados, al menos de forma transitoria, por las políticas de transición energética y de lucha contra el cambio climático», abunda el organismo.

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En sentido contrario, explica que las exportaciones energéticas pueden verse impulsadas por las ventajas comparativas de España en la producción de energías renovables, basadas en su situación geográfica, su climatología y el desarrollo de una industria productora de componentes utilizados en la generación eólica y solar.