– Si el clima no es tan suave y se incrementa la demanda china

MADRID, 25 (SERVIMEDIA)

El director general de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, advirtió este miércoles de que el próximo invierno puede «ser aún más complicado» si continúa la guerra en Ucrania ya que en 2022 el clima y la baja demanda de China, factores que no controla Europa, ayudaron a solucionar los problemas con la demanda de gas y eso puede ser distinto el próximo año ya que «nadie puede garantizar que el próximo invierno sea suave».

Así se expresó Birol durante el acto de presentación en Madrid del World Energy Outlook de 2022 (WEO 2022) de la AIE, un evento organizado por el Club Español de la Energía (Enerclub) en el que participó la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera.

Durante el evento, Birol presentó las principales conclusiones de este informe y señaló que en esta edición se ha tratado de dar respuesta a dos cuestiones de actualidad: por un lado, si la crisis energética mundial derivada de la invasión rusa en Ucrania está acelerando o ralentizando la transición a las energías limpias; y, por otro, cuáles son las medidas necesarias para construir un sistema energético más seguro, más limpio y más asequible.

Respecto al primer punto, Birol afirmó que las políticas puestas en marcha por los gobiernos están produciendo una aceleración de la transición con un aumento sin precedentes en las tecnologías limpias. En concreto, el WEO 2022 estima, en su escenario de políticas declaradas, que la inversión global en energía limpia podría superar los 2 billones de dólares anuales en 2030, lo que supone un aumento de más del 50% respecto a los niveles actuales.

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En palabras de Birol: «Los mercados y las políticas energéticas están experimentando profundos cambios derivados de la invasión rusa en Ucrania. Estos cambios no son temporales, y se mantendrán en las próximas décadas. Esto supone un punto de inflexión histórico y definitivo hacia un sistema energético más limpio, asequible y seguro».

Esta edición del WEO pone el foco en Rusia, país que ha sido el mayor exportador mundial de combustibles fósiles, con la Unión Europea como uno de sus principales clientes. La respuesta europea al conflicto ha ido reduciendo paulatinamente las importaciones de estos combustibles procedentes de Rusia, y ha supuesto una reorientación del comercio mundial de la energía. Para la Agencia, Rusia está debilitando su posición en los mercados, y es difícil que pueda compensarla y encontrar nuevos clientes, porque se necesita tiempo y dinero.

Como reflejan los distintos escenarios de este estudio, Rusia se ha reorientado hacia los mercados asiáticos, especialmente con el gas natural, pero no se estima que las exportaciones rusas de combustibles fósiles vuelvan a alcanzar los niveles de 2021. La presencia rusa en el comercio internacional de energía, que se situó cerca del 20% en 2021, cae al 13% en 2030, como indica el escenario de políticas declaradas, y crece la aportación de Estados Unidos y Oriente Medio.

Esta publicación también dedica una parte importante a analizar el gas natural, y pronostica que como consecuencia del conflicto se puede estar acercando el final de la época dorada de este combustible. En el escenario de políticas declaradas, la demanda global de este combustible aumentará por debajo del 5% entre 2021 y 2030, y permanecerá estable hasta 2050. En las economías en desarrollo, el crecimiento del gas se ha ralentizado, especialmente en el Sur y Sudeste de Asia, reduciendo su posición como combustible de transición.

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En su intervención, el presidente de Enerclub, Mario Ruiz-Tagle, señaló que uno de los principales hitos de este informe es la confirmación de que se está acelerando la transición energética a nivel global, lo que podría significar un punto de inflexión hacia un modelo energético más seguro y sostenible.

Por otro lado, destacó la importancia que tiene en este contexto el que España vaya a ocupar la presidencia de la Unión Europea en un momento crucial para dar respuesta a los retos presentes y futuros. «Necesitaremos políticas y regulaciones que incentiven las inversiones; desarrollo tecnológico e innovación; apoyo financiero, y que la transición sea social y justa. Todo esto unido al diseño de un plan industrial que contemple posibles vulnerabilidades relacionadas con las materias primas, los minerales críticos o la digitalización».

Por último, Ruiz-Tagle añadió que debe ser el año de las «soluciones estructurales», y de apostar por la integración en el campo de la energía (compras conjuntas, redes integradas, interconexiones…), junto a un mayor esfuerzo colectivo (instituciones, gobiernos, empresas, ciudadanos).

«Las empresas del sector estamos preparadas para fortalecer el tejido industrial y las cadenas de valor en torno a muchas de las tecnologías clave, como el hidrógeno verde, los biogases, los biocombustibles o la eólica marina, entre otras», concluyó el también consejero delegado de Iberdrola España.

También intervino la consejera delegada de EDP, Ana Paula Marques, quien afirmó que en la próxima década se producirá una enorme transformación hacia las tecnologías limpias. Así lo indican los paquetes legislativos de Europa con el Fit for 55, el RePowerEU, y el Green Deal Industrial Plan, propuesta recientemente anunciada por la presidenta Von der Leyen en Davos; el Inflation Reduction Act de Estados Unidos o el Green Transformation Programme de Japón.

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