Un modelo sostenible de obra pública

La declaración en concurso de acreedores de la Autopista del Henares (Henarsa), más conocida como R-2, supone el último eslabón de una cadena de quiebras que se ha extendido ya a todas las autopistas radiales de Madrid. En plenas negociaciones entre el Ministerio de Fomento y las empresas concesionarias para encontrar solución a la difícil situación que atraviesa el sector, la autopista de peaje que une Madrid y Guadalajara ha sido la última en declararse en concurso con una deuda de más de 400 millones de euros. Explotada por Henarsa y participada por ACS, Abertis, Acciona y Bankia, la R-2 perdió en el último ejercicio 16 millones de euros tras una mala evolución que la concesionaria atribuye a variaciones significativas respecto a sus previsiones de negocio. Unas variaciones que incluyen sobrecostes en las expropiaciones de terrenos, mayores costes de las obras de construcción de la vía debidos a modificaciones del proyecto inicial y tráficos significativamente inferiores a los estimados.



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