MADRID, 22 (SERVIMEDIA)

El Banco de España aboga por que el Gobierno aplique medidas de apoyo focalizadas en los hogares vulnerables en función de su renta, ya que sostiene que podrían lograr niveles de protección similares a los alcanzados con las medidas ya desplegadas, pero con un menor coste presupuestario y evitando distorsiones en las señales de precios.

Así lo señala el Banco de España en un artículo de su boletín económico dedicado a analizar el coste y los efectos distribucionales de algunas de las actuaciones desplegadas para reducir el impacto de la guerra en Ucrania según su grado de focalización.

El artículo señala que la mayor parte de las medidas fiscales adoptadas en España en los últimos trimestres para hacer frente a la crisis energética y al repunte de los precios tendrían un carácter eminentemente generalizado, en lugar de estar focalizadas en los hogares o las empresas más vulnerables.

En concreto, indica que un 12% de las medidas aprobadas se habrían dirigido de forma focalizada a hogares, mientras que un 54% habrían afectado a los hogares de manera no focalizada. El restante 34% de las medidas serían transferencias a empresas, generalmente no focalizadas.

De hecho, dada la naturaleza del episodio inflacionista actual, desde diferentes organismos e instituciones se ha enfatizado la conveniencia de diseñar estas políticas de manera focalizada en los colectivos que más lo necesitan.

De este modo, se evitaría también un impulso generalizado sobre la demanda que pudiese agravar las presiones inflacionistas y, además, afectar negativamente a la sostenibilidad de las finanzas públicas en un contexto de reducido margen de maniobra de la política fiscal en países como España.

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En el caso de España, este conjunto de medidas tendría un impacto presupuestario aproximado de entre 34.000 y 40.000 millones de euros durante el horizonte temporal 2021-2025, que estaría concentrado en 2022.

Por último, el artículo estima que las rebajas del IVA de los alimentos, así como de la electricidad y del gas, suponen un mayor ahorro como porcentaje de su gasto total para los hogares de renta baja, mientras que la bonificación a los carburantes habría beneficiado en mayor medida a los hogares de renta alta.