Las cámaras frigoríficas son un elemento indispensable en una amplia variedad de industrias, destacando en especial su papel en el sector alimentario y farmacéutico. Unos dispositivos encargados de mantener en rigor la cadena del frío en pro de la correcta conservación de los productos que este tipo de empresas almacenan a diario. Por consiguiente, no resulta extraño que deban estar sujetas a una serie de normativas de seguridad. ¿No conoces los elementos que han de formar parte de dichas cámaras? Veámoslos en detalle en pro del cuidado tanto de tu negocio como de tus clientes.

El aislamiento térmico y el equilibrado de presión

Los aislamientos térmicos se presentan como un equipamiento para cámaras frigoríficas de suma relevancia en este tipo de instalaciones, los cuales han de contar obligatoriamente con el conocido como Marcado CE. En cuanto a la densidad de flujo térmico, las cámaras positivas deben mantener una medida inferior a los 9 W/m2 y a los 8 W/m2 en las cámaras negativas.

Para que esto suceda, las puertas frigoríficas son altamente relevantes. Ahora bien, dichas puertas también han de responder a ciertas cuestiones normativas y se deben abrir desde el interior sin la necesidad de llaves. Por su parte, la resistencia térmica ha de alcanzar el 70% de su valor y deben incorporar sistemas de calentamiento para que el marco de la puerta no se congele.

A todo esto hay que sumarle los sistemas de equilibrado de presión, en los que la ley establece que las cámaras con más de 20 m3 de volumen deben contar con dicho mecanismo. El objetivo es que se equilibre la diferencia de presión entre el interior y el exterior, revisando periódicamente su estado en aras de mantener el correcto funcionamiento con el paso de los años.

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El papel de los registradores de temperatura

Uno de los elementos más importantes en las cámaras de almacenamiento de productos en frío es el registro de temperaturas. Para ampliar este artículo, pasamos a detallar las características que deben reunir estos pequeños aparatos, así como las pautas que se han de seguir para montar los registradores dentro de la cámara en cuestión.

Los registradores deben cumplir con la normativa vigente, concretamente la norma CE 37-2005. Sin embargo, las cámaras con un volumen inferior a los 10 m3 no están obligadas a disponer de estos aparatos, sino que pueden colocar un termómetro con verificación meteorológica que haga lecturas un mínimo de dos veces al día. Unos sistemas destinados a controlar la temperatura continuamente en aras de llevar un buen seguimiento de la cadena del frío.

Pero, ¿cómo se deben poner a punto estos registradores? Lo primero que debes saber al respecto es que no es necesario que los monten instaladores homologados. Eso sí, cada dos años se debe verificar su buen funcionamiento y no está permitido que se implemente una prolongación de sondas. Ahora bien, aunque no sea obligatorio, lo más apropiado es que intervengan expertos en la materia a la hora de llevar a cabo la instalación pertinente.

Normativas de instalaciones eléctricas en cámaras frigoríficas

Antes de terminar nos gustaría comentar que las cámaras frigoríficas también deben incorporar ciertas instalaciones eléctricas. La más importante de todas es la de los dispositivos de llamada, los cuales han de instalarse a una altura inferior a los 1’25 metros y de manera doble, conectándose a una fuente autónoma de energía. Un sistema clave para prevenir accidentes y así evitar que personas se queden atrapadas en el interior de la cámara.

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Asimismo, hay que señalar que todos los datos sobre los registros de temperatura han de almacenarse durante un año y en intervalos de quince minutos.

Por último, los equipos eléctricos han de cumplir con la normativa de certificación CEE, la ISO 17025-A y la aptitud según RSIF (RD 552/19). Si sigues todas estas pautas, certificarás el correcto funcionamiento de la cámara, la seguridad de los empleados y, por supuesto, la calidad de tu actividad productiva.