La delgada línea entre la creatividad y la irregularidad

El principio de imagen fiel, que rige la elaboración de los estados contables de todas las empresas obligadas a elaborarlos y registrarlos, es la garantía de que todo lo anotado en ellos se ajusta a la realidad con la máxima transparencia y exactitud. O, al menos, eso dice la teoría. En la práctica el propio plan general de contabilidad (PGC), la ley que regula los procesos contables en las empresas, permite la utilización de herramientas y criterios que permiten, en mayor o menor medida, la interpretación de los números según la situación de la compañía. Esa gestión, y su grado de aplicación, abren un debate ético…y legal.

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