En el pecado de la expropiación iba la penitencia

Más de un año y medio después de la mayor expropiación a una compañía extranjera de la que se tiene noticias, se ha cerrado con calzador un preacuerdo para poner fin a una situación de conflicto que en un primer momento se entendió como normal y lógica. Si a Repsol se le confiscó el 51% de YPF en abril de 2012, previa intervención casi militar de su sede en Buenos Aires, y sin recibir un justiprecio, nada más normal que recurrir a los tribunales para reclamar sus derechos.

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